Este es un toro de Manuel Suárez Jiménez, ganadería De Coria del Río. El 15 de agosto de 1848, fue presentado al público en una corrida… con un león traído de las montañas del Atlas específicamente para este evento. Aunque raras en aquella época, las corridas entre toros y fieras existían desde la antigüedad y, en mi opinión, no tenían nada que ver con la tauromaquia. Sin embargo, aquella tarde del 15 de agosto, la multitud llenó las gradas, sin dejar ni un solo asiento libre. Caramelo entró en la plaza, y entonces fue Julio, el león, quien golpeó la arena con sus patas. La bestia se abalanzó sobre el toro, quien lo sacudió, lo corneó sin llegar a perforarle el cuerno, lo persiguió y obligó a Julio a huir, buscando desesperadamente refugio. Presionados por el público, los organizadores fueron a buscar… un tigre. Misma causa, mismo resultado, y Caramelo fue escoltado a la plaza de toros por el matador Ángel López "Regatero" entre los rugidos de la multitud, que estaba entusiasmada con la corrida. La administración pública impuso una multa al organizador. El 9 de septiembre, la cartelera anunció, nuevamente en Madrid, una corrida de toros con tres ganaderías. Dos toros de Aleas, uno de Gómez y tres más de Manuel Suárez, incluyendo a Caramelo. Frente a ellos estaban los matadores Francisco Arjona Guillén, Curro Cúchares y Manuel Arjona Guillén, hermano del primero. Caramelo recibió diez lanzas de picador, cinco de Puerto, que cayó al suelo, y cinco de Trigo, matando a tres caballos. El Maestro Cuchares caminó entonces hacia el centro de la plaza para matarlo. Pero lejos de caminar en silencio, lo hizo entre los aullidos de la multitud, implorando a la jueza que "perdonara la vida de Caramelo". Y así lo hizo. Y el primer toro indultado conocido de la plaza de toros de Madrid regresó a los corrales, acompañado por el cabestros.
Sorprendentemente, fue el propio Cuchares quien curó las heridas de Caramelo. Luego lo enviaron al campo para que completara su recuperación, tras haber escapado de la muerte por segunda vez. Pero la historia no termina ahí.
El 4 de noviembre de 1849, el programa anunciaba una corrida de toros protagonizada por el marqués de Casa Gavira, durante la cual Caramelo sería presentado en la plaza, engalanado con flores, para que el público, que había exigido con entusiasmo su indulto, pudiera admirarlo en su mejor momento. El mal tiempo impidió la función, que fue aplazada al día 11.
Finalmente, en cuarta posición, el 1 de noviembre de 1849, Caramelo entra en la arena donde se supone que solo debe estar Capeado, atraído al cabo por Salamantino y Cayetano Sanz antes de regresar a la plaza de toros.
Pero los tiempos cambian, y también las costumbres; dejó Madrid, no para ir a Coria y su Andalucía natal, sino a las frías tierras vascas de Bilbao. Allí sería lidiado el 26 de agosto de 1950 en una corrida de toros. Rejón, por el jinete Francisco Oliver. Después de siete Rejones, tomadas con valentía, y un gran número de rejoncillosDobla las rodillas y muere sobre la arena de la arena.
Así terminó Caramelo, aquel que había burlado a la muerte dos veces.