El toro y el caballo

Tarif/Reserva
Dirigirle a ma pagina contacto
Contactenos
Tel Espagne :
00 34 6 66 75 35 64
contact@lesvisitesducampobravo.com

Visitar una ganadería de toros bravos en Andalucía, es adentrarse en más de 2000 años de historia y pasión por un animal y un modo de entender la vida únicos en el mundo, llenas de folclore que forman parte de la cultura andaluza y española.

Desde siempre, el toro fascina a unos y acosa a otros. Desde la Creta antigua hasta Hemingway y Picasso siempre los señoritos de la dehesa ejercen sobre los hombres su magia y su misterio.

Desde el siglo XVIII, el toro bravo esta criado en Andalucía (pero también en toda España, al Norte en el campo Charro, y en Francia en las Landes o en Camargue), con la única meta de que se vuelven toros de corrida. El toro esta seleccionado según criterios propios de cada ganadero, pero las pautas comúnes siempre son de casta, nobleza y bravura. Cada ganadero a su manera, busca a crear en sus tierras el toro perfecto. El que se lucirá y hará lucir a la ganadería, al torero, y a los ojos de los aficionados. El que transcenderá en las memorias de la tauromaquia  y alimentara noches de tertulias taurinas.

Antes de este día final, del encuentro con su destino, el toro nacerá,  vivirá y se realizará prácticamente en libertad durante cinco años. Bajo cuidado del mayoral, jefe de la finca, la becerra será evaluada en tienta. Una vez seleccionada, se irá con el ganado a unirse con un semental. Varias lunas después, nacerá su cría, un macho quizás, que protegerá y criara durante casi un año. Después del herradero, los jóvenes machos se irán a vivir separados de las hembras, para emprender una vida salvaje y que transcurridos cuatro años, esperamos refleje aquellos valores que buscamos en un toro bravo y que dan prestigio al toro a su ganadería y a la fiesta taurina.

La PRE, Pura Raza Española, es el caballo autóctono y el compañero fiel de los vaqueros. Su selección nace del encuentro entre monjes cartujanos misionarios en la llanura bética, y caballos indígenas. Los monjes tienen su monasterio en la isla de la Cartuja, en Sevilla. Desde entonces hablamos de caballos cartujanos.

El caballo del vaquero debe responder a unas necesidades específicas del trabajo con los toros. Tiene que ser noble, poderoso y ágil, con el fin de responder con fuerza y velocidad a la voluntad de su jinete en caso de peligro. Es valiente pero teniendo en cuenta el peligro. Un buen caballo sentirá el peligro quedándose en todos momentos en alerta. Es ágil y « corto » para poder, en caso de acoso, recortar al toro rabioso.